Me gusta oír la radio todos los días, y en uno de mis programas favoritos culturales, han estado hablando de Las Cuevas y de los castillos antiguos y de que casi todos llevan implícito leyendas sobre tesoros ocultos en sus entrañas ó su alrededores.
Yo, como sabéis, me gusta bastante rebobinar mi máquina de pensar y en ésta ocasión no iba a ser menos, claro está.
Cuando éramos chavalines, con poca ropa, calzado destrozado ó con alpargatas de goma y la blusa toda fuera farfullada, dando mas tiritones en invierno que un boquerón en el hielo, recorríamos todos los parajes de alrededor del pueblo jugando, sin juguetes pero con una alegría insuperable.
Principalmente donde más jugábamos era en el Castillo y sus torreones y entre carreras y empujones hablábamos de las cosas de Jaime, de Mariquita la Zulá, de Marina Arza y como no del tesoro que sin duda alguna existe todavía en nuestro castillo y sus torres porque teníamos grabada en nuestro interior aquella frase heredada de nuestros antepasados que decía....".FRENTE A LA CABEZA DEL TORO ESTÁ EL TESORO".
Muchas veces llevábamos amocafres ó escardillos y cavábamos por todas partes haciendo boquetarros por aquellas pendientes del Castillo y por detrás con la ilusión de que aparecieran montones de monedas de oro, collares, coronas, puñales y toda suerte de joyas que aparecían grabadas en nuestras retinas infantiles como si se tratase de una realidad que vivíamos inocentemente.
Nunca se produjo algún hallazgo que nos devolviese la ilusión que teníamos por dentro y eso que cavábamos cada vez que alguien mencionaba aquello que "En frente de la cabeza del toro estaba el Tesoro".
Aquello del tesoro no estaba arraigado solamente en nuestra población infantil, sino que medio pueblo soñaba, de vez en cuando, con el tesoro oculto del castillo y, aparecian enormes boquetarros alrededor del castillo y por la zona de Chinchilla y mi padre, que tenia sus buenos golpes, me decía cuando iba con él por el castillo....Currito...ya otro tonto se ha dado la panzada de cabar buscando el tesoro de frente de la cabeza del todo y eso ocurria porque soñaban con el dichoso tesoro y la pobreza hacia que las personas subiesen a cavar y buscar la ilusión de ser ricos alguna vez.
Nunca nos dimos cuenta en el pueblo de que los verdaderos tesoros estaban ocultos a no mucha profundidad con restos de libio fenicios, romanos y árabes y que profesores y vivos arqueólogos han sabido sacar y llevarse sin que nadie en el Pueblo se haya preocupado de que todo lo sacado de las entrañas del castillo hayan quedado en el pueblo para conformar un museo que daría importancia real a Jimena.
Como veis cuando un jimenato rebobina la cinta grabada en su cabeza, salen los recuerdos y el rencorcillo quemado que llevamos algunos en nuestro corazoncito.
Bueno.... ahora sólo me falta encontrar alguna foto de esas "trasconejada" que acompañe este pequeño menú mío de recuerdos sobre el castillo nuestro y su eterno tesoro de frente de la cabeza del toro.
Un abrazo.
Currini






