Así es la Vía Verde más larga de España
Recorrer una Vía Verde es siempre una experiencia única, no solo porque hay pocas oportunidades de recuperar para el ocio una gran infraestructura sino porque habitualmente las vías de tren cruzan algunos de los mejores paisajes de España. La de los Ojos Negros, además, añade el encanto de ser la Vía Verde más larga que existe, con 160 kilómetros de recorrido que van desde Teruel hasta Castellón ‘o la inversa, como prefiramos’. En la ruta nos espera un camino lleno de sorpresas donde pasaremos por 20 túneles, 21 puentes, embalses, sierras, mesetas, parajes naturales y pueblos llenos de encanto donde hacer un merecido descanso.
Aunque esta ruta es ideal para ciclistas, también podemos recorrerla a pie, por pequeños tramos o incluso haciendo algunas partes en tren, ya que la vía convencional discrurre casi en paralelo. De entre todos los motivos para no perderse la Vía Verde de los Ojos Negros, te contamos 5 que te harán incluirla sin duda entre tus próximos destinos de viaje. La naturaleza te rodea durante todo el camino Al ser una ruta tan extensa, a lo largo de esta Vía Verde el paisaje cambia totalmente desde su inicio en Santa Eulalia ‘Teruel’, a los pies de la sierra de Javalambre, hasta Algímia d’Alfara, en València, a escasos kilómetros del mar Mediterráneo. En el viaje entre estos dos puntos, la naturaleza nos rodea en 360 grados, un auténtico placer para la vista. Nos dejarán especialmente embelesados las tierras casi virginales de Javalambre, el bosque Mediterráneo que predomina a lo largo de casi todo el camino, repleto de encinas y coníferas, y el Paraje de la Dehesa, casi al final de la ruta. Consigues panorámicas de película Uno de los atractivos de las Vías Verdes es que, a menudo, el circuito de las vías de tren recorre viaductos, que ahora sirven como excelentes miradores. En esta ruta encontraremos muchos y muy apetecibles. Uno de los más impresionantes es el de Albentosa ‘Teruel’ que se levanta, con 7 impresionantes arcos, 50 metros sobre un barranco. Otro de los puentes que nos dejarán boquiabiertos es del Chispo ‘también en tierras turolenses’, más bajo ‘22 metros’ pero de casi 90 metros de largo. Recorres pasajes misteriosos En este recorrido encontramos hasta 20 túneles, la gran mayoría iluminados y perfectamente acondicionados para el paso. Entre los más impresionantes, el de Albentosa, en curva y con casi 400 metros de longitud, y otros más cortos pero con el mismo encanto, como el de Arrión ‘352m’ y el de Ragudo ‘237m’. El más largo de toda la ruta es el túnel de Caudiel ‘en Castellón’, de más de medio kilómetro de largo. En el camino encontramos otros lugares enigmáticos, como las estaciones de tren abandonadas o incluso un antiguo búnker nido de ametralladoras de la Guerra Civil, que podemos ver a la altura de Caudiel. Descubres pueblos con mucho encanto Los altos en el camino están más que justificados cuando pasamos por lugares como Sarrión ‘Teruel’, situado a casi 1000 metros de altura y con grandes tesoros como el portal de Teruel ‘una de las puertas de acceso a su recinto amurallado del siglo XII’, la iglesia de San Pedro ‘s. XVIII’ o la exquisita Feria de la Trufa que se celebra en el mes de diciembre. También Jérica, en Castelló, merece una parada. Aquí no podemos perdernos su torre mudéjar de las Campanas ‘s. XVII’, levantada sobre un promontorio donde conseguimos una excelente panorámica de toda la población, la antigua iglesia de El Socós, y por supuesto, su exquisita horchata. Por último, Navajas, casi al final del recorrido, donde podemos ver la impresionante cascada del Brazal ‘un salto de agua de 30’ y el Salto de la Novia, candidato a El Mejor Rincón 2014. Te permite vivir emociones fuertes Cualquier Vía Verde es una gran opción de turismo activo pero, sin lugar a dudas, una de las rutas más apetitosas para amantes del deporte es la de los Ojos Negros. Además de estar especialmente indicada para cicloturistas, por su extensión y condiciones del terreno, cuenta con otras opciones de aventura muy interesantes. Una de ellas la encontramos en el viaducto de la Fuensanta ‘en la vertiente castellonenese de la ruta’, con buenas condiciones para la práctica del puenting que organizan empresas de la zona especializadas en ello. A la altura del viaducto, se une el encanto de que junto a él se levanta otro puente prácticamente igual, por donde circulan actualmente los trenes. Quienes prefieran una opción acuática, pueden aprovechar el embalse del Regajo ‘también en Castelló’ donde se pueden alquilar kayaks y disfrutar de un paseo con un entorno natural de película. Fuente: ABC | ||
El polluelo de cuclillo puede crecer en un nido de
prinia.
Que otro pájaro construya el nido, empolle sus huevos y
alimente a sus crías. Esa es la compleja meta del cuclillo tejedor.
Los cuclillos, también conocidos como cucos, incluyen a varias especies de
pájaros parásitos que dejan en manos de otros la responsabilidad –y la carga– de
criar a sus polluelos.Científicos de las universidades de Exeter y Cambridge en Reino Unido estudiaron en detalle el notable comportamiento de estas aves y publicaron sus hallazgos en la revista especializada Nature Communications.
Los cuclillos o cucos incluyen varias especies de parásitos de
puesta.
"Nuestro trabajo muestra que el cuclillo tejedor ha desarrollado otra estrategia nueva de ataque, a través de la cual apunta a los componentes sensoriales y cognitivos del comportamiento de rechazo de los huéspedes".
Imitación y cantidad
La hembra de la prinia africana pone huevos con un amplio espectro de colores en un esfuerzo por defenderse del cuclillo.Aunque éstos han adaptado los patrones de sus huevos para imitar a los del huésped, no pueden asegurarse que sus huevos serán exactamente iguales a los del nido elegido.
"Al tener huevos muy variables entre los diferentes individuos, es difícil que cada hembra de cuclillo pueda hacer coincidir sus huevos con los que ponen los diferentes tipos de prinias", explica Stevens.
Los huevos de cuclillo tejedor (derecha) imitan muy bien a los de la prinia
modesta (izquierda).
Una teoría era que las aves rechazan los huevos en base a su apariencia con respecto al resto, lo que supone una tarea sensorial.
Pero los investigadores también pensaban que los pájaros podían utilizar un "modelo interno" –o memoria– de cómo deberían verse sus huevos y así identificar a los impostores, en lo que representa una misión cognitiva.
De acuerdo a sus experimentos, las prinias combinan estos dos métodos para evaluar el color y el patrón de los huevos.
Sin embargo, cuando la proporción de huevos foráneos era mayor, las aves tenían problemas para identificar y rechazar a los parásitos.
Así que, según los investigadores, para engañar a las prinias, el cuclillo lo intenta varias veces en el mismo nido y con varios huevos para aumentar las probabilidades de que sean aceptados como propios.
"En general hay muchas especies de parásitos de puesta de las que no sabemos mucho y sería interesante poder ver qué estrategias tienen para conseguir engañar a sus huéspedes", dice Stevens.
"Sería genial saber si otros parásitos tienen una estrategia similar al cuclillo tejedor y si hay alguna manera en que los huéspedes se defienden de ella".
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