LA PROCESIÓN DEL SANTO SAN FERMIN A LA QUE NO PODIAMOS FALTAR
COMO VEIS SIEMPRE APARECE UN CALVO QUE NOS FASTIDIA LA FOTO
En mi pueblo ( y en muchas otras partes) hay un "dicho" que dice....que a cada uno le llega su San Fermín" y por eso creo yo que a mí me llegó un un par de días ( 7 y 8 de Jilio de 2004).
La verdad es que habiamos pensado aquel año que podríamos ir a París en coche pero a la hora de contratar el viaje en la Agencía, se nos ocurrió que podíamos pasar por Pamplona y conocer la Fiesta de San Fermín y participar de alguna manera en los encierros de los toros.
Lo mejor que hicimos fue reservar en un hotel de montaña a unos 40 kilómetros de Pamplona, lo que nos permitió disfrutar de unos paisajes grandiosos a últimas horas de la tarde-noche y de un descanso merecido depués de tanto madrugar y recorrer las calles de la ciudad.
Si estoy recordando ésto y nuestra participación en los encierros es porque esta mañana he estado viendo el penúltimo "chupinazo" y los comentarios de los que se llaman expertos en ese arte de correr delante de los toros que para mi no es arte sino disponer de juventud y de dos buenas piernas que te permitan estar cerca de los toros con suma prudencia para no ser carne de hospital a los pocos instantes.
Resultó para nosotros una experiencia inolvidable el conocer la fiesta, el ambiente y la ilusión de tantas personas pero aconsejot al que piense ir algún dia de que la billetera o el monedero lo lleven bien escondido pues de lo contrario serán robados por los carteristas como nos sucedió a nosotros aunque supimos valorar y agradecer la intervención de la policía que nos pudo devolver todo lo robado sin problemas. Y aunque resulte anecdótico, en el segundo día nos volvieron a robar el movil pero esta vez no fue traumático para nosotros como en el dia anterior.
Nos levantábamos a las cinco de la madrugada para poder estar allí tempranito y disfrutar del ambiente mañanera y de la salida de los toros que al final los veíamos desde la plaza de Toros ya que por cinco euros te permiten entrar y encaramarte a los tendidos o tirarte al ruedo acorretar por el alvero sin que se te ocurra tocar las vaquillas que sueltan o hacerles daño porque te comen los aficionados que tienen sus buenas normas en ese sentido, cosa que me parece perfecto
Pudimos recuperar nuestra documentación y nuestro dinero para continuar hacia París despues de disfrutar durante dos días de los encierros, de las bellezas de la ciudad y de la especial gastronomia de Pamplona
Mañana es el último día de las fiestas pamplonicas y por eso quiero dejaros algunas fotos y mis recuerdos de un viaje inolvidable.
Un abrazo
Currini
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