LA FIEL ACOMPAÑANTE DEL SENDERISTA JIMENATO
Es bonito vivir tan cerquita del castillo y pasear con la cámara sobre piedras y matorrales contemplando esas maravillas con la que la Madre Naturaleza ha dotado a nuestro pueblo.
Vivir en Jimena es un regalo de los Dioses del Olimpo que de vez en cuando se dan sus vueltas por allí y nos embriagan de sus fantasias extraterrenales.
Un abrazo amigo Juan y no olvides tu cámara cuando salgas a pasear entre zarzas, lentiscos, madroños, arrayanes y palmitos.
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