sábado, agosto 30, 2014

LA REFLEXIÓN DE UN JIMENATO: ACTITUDES ANTE LA DICTADURA MILITAR





                                                 Fotos de archivos históricos
  
Resulta difícil expresar una opinión a estas alturas sobre un tema que aún mucha gente “tilda” de delicado, pero tengo un amigo que hace unos dias me dijo……!Curro  a nuestra edad… ya nosotros pasamos de protagonismos  y de miedos.La verdad yo estoy convencido de que estamos en democracia y esto nos permite decir lo que sintamos, aunque haya opiniones contradictorias  y los comentarios permitan a los demás expresar sus experiencias y sus ideas  con absoluta libertad..

Nuestros abuelos y nuestros padres vivieron de lleno las calamidades por las que tuvieron que pasar antes de la guerra del 36, durante la misma y después en la posguerra.

Nosotros podemos hablar solamente de lo vivido que fue la época de la dictadura militar, la transición y la democracia..

Inconscientemente cada familia imprimió un sello de continuidad  a sus descendientes y por eso en mi pueblo los que habian representado siempre a la clase capitalista  y se sentian de derechas hasta la médula por el “buen vivir” que esto les reportaba, supieron educar a sus hijos en la misma doctrina de mantener el pié constantemente sobre el cuello del mas débil.

La iglesia les sirvió de distracción para lucir los trajes los domingos y dias de fiesta ya que sus corazones seguían duros como piedras no permitiéndoles mirar hacia los lados para ver la miseria que les circundaba por todas partes.

Los que representaban de verdad a la clase trabajadora , también imprimieron a sus descendientes  el sello propio de su vivir que no era otro que el de la sumisión porque les permitía sobrevivir en convivencia con el vencedor que vivía sólo  para humillar y castigar.

Dejemos a un lado a esa clase que se sentía superior  sin serlo realmente y que el tiempo se encargó de transformar quitándoles el mimetismo del transformismo y la continuidad. Ahora da pena ver a muchos de aquellos descendientes porque al dividirse la herencia de sus padres entre los hermanos, ya la mayoría no eran ricos terratenientes  y han vivido para aparentar  lo que indudablemente no podía ser y sufrir sus decadencias con el odio pero ya sin poderes.

En las casas de los vencidos, se vivía con decencia y honestidad sin poder hablar fuerte porque  aparecían los antecedentes de tus abuelos , quizás ejecutados en un paredón y enterrados fuera de lugar santo, ó los de tu tío que se estaba pudriendo en un penal del Puerto de Santa Maria sabiendo que sus hijos y su esposa estaban atendidos por la familia y los vecinos y todo por haber entonado un pequeño canto a la libertad y a la justicia.

Hoy en día hay muchas personas identificadas con la dictadura  y con la extrema derecha  por el sólo hecho de que recuerdan un orden preestablecido por la fuerza, donde había pocos robos , no se conocian las drogas, las puertas de las casas y de los coches estaban siempre abiertas . Piden a voces los “grises” paseando constantemente por las calles para respirar la tranquilidad que en otros tiempos vivieron.

Mis reflexiones me han llevado a la conclusión  de que están totalmente equivocados y quiero decirles a todos que aquella paz de la que disfrutábamos no era fruto de “los leñazos” incontrolados que repartian los “grises” y “los picoletos” sin preocuparse siquiera de lo que estaban haciendo.

Yo pienso que aquella forma de vida se la debíamos a nuestros abuelos y a nuestros padres que con su ejemplo de rectitud y lucha honesta por la vida nos trazaron una línea en el camino por la que  había que seguir sin desviarnos. Constantemente se nos decía…  ¡a las personas mayores hay que hablarse de Vd.!...A los mayores y a los desvalidos hay que cederles los asientos…. , nos acostumbraron a sentirnos satisfechos con el puchero diario y a no desear lo que no podíamos conseguir sino era con lo recibido por nuestro trabajo.

Nos criamos “mamando” constantemente  de la teta   del respeto y del orden, pero no porque nos lo impusiese nadie, sino porque  nuestros progenitores habían vivido el  horror de una guerra  y nos transmitieron  la enseñanza de que “aquello” no se podía volver a repetir jamás y se quitaban del comer para que pudiésemos ir a los colegios particulares para aprender más  y conseguir que fuésemos mejores que ellos aún.

Yo y, otros muchos igual que yo, nos criamos  inmersos en  el ¡Arriba España”, ¡Viva Franco!, “Por Dios España y su revolución Nacional Sindicalista”, “Dios guarde a Vd. muchos años”, “Ut Supra”(Como se solicita) pero aquello para nosotros no pasó de ser un puro formulismo y si nos hicieron cantar el “Cara Al Sol”, también lo cantamos pero con nuestra camisa vieja por dentro y pensando siempre en nuestro recto proceder emanado de las enseñanzas de nuestros padres y de su comportamiento ante la vida.


Hemos llegado a poder entonar el grito de la libertad, pero ahora nos damos cuenta de que nos falta el orden y el respeto que muchos creen se restablecería con “la represión” y “los leñazos”. Yo, repito, estoy convencido que necesitamos volver a mirarnos en el espejo de aquellos  que nos enseñaron a vivir sin odios en medio del odio mismo y a caminar  sin impregnarnos de las influencias modernistas  y de esos nuevos modelos de la justicia,  como si el Derecho Natural no formase parte de nosotros mismos desde el mismo momento de nacer.