viernes, agosto 19, 2016

RUTA COLOMBINA POR HUELVA




 19/08/16 | Una ruta por la Huelva de Cristóbal Colón  
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Una de las réplicas de las carabelas que partieron de Palos de la Frontera rumbo a América
De los vinos que metió el navegante en las tres carabelas a la casa de los hermanos Pinzón o el Monasterio de la Rábida. Recorremos los Lugares Colombinos de Palos de Frontera que marcaron el primer viaje a América el 3 de agosto de 1492.

El tema enológico en Huelva viene de lejos, ya que de aquí, del puerto de Palos de la Frontera, salieron las botas de vino que metió Cristóbal Colón en las carabelas en su primer viaje rumbo a América el 3 de agosto de 1492. Por eso se los llama los “Vinos del Descubrimiento”. Hay origen concreto: la primera partida que llegó al Nuevo Mundo procedía del municipio de Villalba del Alcor y costó 1.422 maravedíes. Ahora ya tienen hasta denominación de origen: la del Condado de Huelva, que cuenta con su propia ruta enológica compuesta por varios municipios de la comarca homónima, al sureste de la provincia.

La zona abarca localidades como Moguer (el padre del escritor Juan Ramón Jiménez, onubense total, era bodeguero aquí y eso se nota en sus obras, empezando por Platero y yo), La Palma, Chucena, Niebla, Manzanilla o Bolullos Par del Candado. En esta última población está el Centro del Vino, que recorre la historia vinícola de la región. Allí también te cuentan que Ferrán Adrià se encuentra en los fans de un caldo local, el Vino Naranja (ése es su color: literal), presente en ocasiones en la carta de su restaurante Tickets de Barcelona.

Quién dijo ¡tierra a la vista!

Insistimos: esos vinos del Condado, introducidos por el maestre de la Orden de Calatrava, don Juan Mestre, en 1327, son los que metió Colón en las míticas carabelas. Ya se sabe: la Pinta, desde donde Rodrigo de Triana gritó ¡Tierra! por primera vez, la Niña y la Santa María. Hoy, el trío de embarcaciones cuenta con una réplica exacta en el Muelle de las Carabelas, uno de los llamados Lugares Colombinos de Palos de la Frontera, cuya ruta ha sido declarada Conjunto Histórico-Artístico. Se encuentran distribuidos a unos cuatro kilómetros de Huelva capital, justo donde confluyen los ríos Tinto y Odiel.

Tan fiel es la reproducción que Vicente Aranda rodó en su día aquí las películas Juana la Loca y Tirante el Blanco. En el centro de interpretación se puede ver un completo vídeo sobre cómo se fraguó la expedición al Nuevo Mundo. En la Punta del Sebo está el Monumento a la Fe Descubridora, una estatua de Colón realizada por una discípula de Rodin, Gertrude Whitney.

También hay otra del almirante en la Plaza de las Monjas de la capital y una más, ya en el Parque XII de Octubre, de Alonso Sánchez, un onubense que muchos historiadores consideran el primero en pisar territorio americano, antes incluso que Colón. Pero donde realmente comenzó todo es en el precioso Monasterio de La Rábida, a cuya puerta tocó el genovés (o corso o hasta catalán) acompañado de su hijo Diego para que les ofrecieran pan y agua. Así estaban las cosas para el navegante.

El papel de Isabel la Católica

Aun así, lo que en verdad buscaba era contactar con fray Juan Pérez, consejero de la reina Isabel la Católica, a la que quería pedir financiación tras siete años dando tumbos a la caza de fondos para ir a las Indias. Y con cero éxito, el mismo que encontró aquí al principio, ya que, cuando tenía medio convencida a la monarca, se le ocurrió pedirle que le hiciera gobernador, almirante y virrey de todo lo que conquistase, aparte del 10% de las riquezas con las que se topara. La reina se quedó blanca...

Patio interior del Monasterio de la Rábida.
Al final, fray Juan Pérez logra que se lo piense y la mujer le cede dos barcos y un puñado de hombres de Palos de la Frontera, zanjando así el pago de un juicio que la localidad había perdido contra la Corona. A la expedición se unieron los famosos hermanos Pinzón, que eran de aquí, y cuya casa-museo del estilo renacentista de la época puede visitarse hoy en día. No en vano, sus descendientes vivieron en ella hasta que la adquirió el Ayuntamiento en 1969.

Dentro hay documentación detallada del descubrimiento, así como cuadros y objetos de la época y hasta una sala dedicada al hidroavión Plus Ultra, el primero que cruzó el Atlántico. Es más, la Junta de Andalucía tuvo que restaurarla, ya que la conquista de América no hizo precisamente ricos a los Pinzón. Todo lo contrario: los arruinó. Sea como sea, pusieron rumbo a las Indias junto a Colón y compañía el ya citado 3 de agosto de 1492 a las 8 de la mañana. Así arrancó su diario privado el almirante: “Comienza el viaje. Que Dios nos ayude...”.