jueves, junio 23, 2016

RUTAS MEDIEVALES EN ARAGÓN

 23/06/16 | Tres incomparables rutas medievales en Aragón  
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Un rincón de Sos del Rey Católico
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Plaza Mayor e Graus
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Vista de Albarracín
Naturaleza de contrastes y riqueza patrimonial inundan Aragón de norte a sur. Es difícil seleccionar destino en una región que, en sí misma, está llena de atractivos para el visitante. Puestos a elegir, cabe anotarse tres rincones representativos de esa riqueza cultural y paisajística, los tres unidos por el sabor medieval de sus caseríos.



Sobrarbe y Ribagorza
El Pirineo preside, rotundo, la geografía de Aragón, y también su historia. Cuna y descanso eterno de reyes, entre sus tierras de noble historia asoman el Sobrarbe y Ribagorza. Las opciones turísticas de esta zona son múltiples. Desde disfrutar de la belleza del Valle de La Fueva y sus iglesias románicas, al conjunto fortificado medieval de Muro de Roda y el religioso militar de Samitier.

Roda de Isábena ostenta una peculiaridad que trasciende fronteras: cuenta en su haber con la catedral más antigua de Aragón que, a la vez, es la más pequeña de España.

Graus, capital de la longaniza con nombre propio producida en Aragón, es un callejero salpicado de atractivos monumentales, como la Basílica de la Virgen de la Peña o su plaza mayor porticada.

Siguiendo el curso del río Isábena, espectacular es también el rincón dominado por el Monasterio de Santa María de Obarra. Su edificio mejor conservado es la iglesia románico lombarda, de finales del siglo XI.

La zona ofrece igualmente opciones para disfrutar de la naturaleza en múltiples vertientes: desde practicar deportes acuáticos en el embalse de El Grado, a atreverse con el parapente en Castejón de Sos, pasando por la bella rotundidad de los paisajes del Parque Nacional de Ordesa, el Parque Natural Posets-Maladeta y la Sierra de Guara.



Las Cinco Villas
Al norte de la provincia de Zaragoza se extiende la comarca de las Cinco Villas: Sos del Rey Católico, Uncastillo, Sádaba, Tauste y Ejea de los Caballeros.

En Sos, donde nació Fernando El Católico, destacan la plaza mayor, la Lonja, la Casa Consistorial y el Palacio de Sada. En Uncastillo, su callejero sumerge al visitante en la Edad Media; cuidado casco urbano jalonado por sus seis iglesias románicas. La de Santa María es, sin duda, uno de los más espléndidos ejemplos del románico en Aragón.

Tauste y Ejea de los Caballeros completan, junto a Sádaba, el compendio monumental de una comarca con nombre propio en los capítulos de la historia de España y de su arte. En Sádaba se yergue su espectacular castillo-fortaleza de origen medieval.

Dignos de visitar son también la media docena de pequeños pueblos que conforman el valle de La Val D’Onsella. Y singular es igualmente el patrimonio monumental de Luesia y de Biel, con su judería.



Sierra de Albarracín
Al sur de Aragón, en tierras turolenses, la Sierra de Albarracín es un imponente museo al aire libre. Su núcleo central, Albarracín, es un municipio hecho monumento en cada uno de sus rincones. Pasear por sus calles y descubrir a cada paso escalinatas y pasadizos es una experiencia única. Localidad llena de encanto, característica por su muralla, su roca rojiza y un callejero cargado de belleza.

A las afueras de Albarracín se extiende el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno, con su característico tono rojizo y verde. Estos bosques que forman el Parque Cultural de Albarracín atesoran valiosas muestras de arte rupestre de tipo levantino.

El resto de la Sierra de Albarracín es una sucesión de montes y barrancos situados por encima de los mil metros, con pueblos llenos de encanto rodeados de impresionantes paisajes. Gea de Albarracín, Bronchales u Orihuela del Tremedal son solo algunos ejemplos.

A su vez, la Sierra del Tremedal y la Reserva de Caza de los Montes Universales esconden valiosos parajes llenos de fauna salvaje. Y, en otoño, un paraíso para los amantes de las setas.

Cerca de Frías de Albarracín se encuentra el nacimiento del río Tajo. Y singular es también el paisaje del nacimiento del río Guadalaviar, en el pueblo del mismo nombre; y el del río Cabriel, en los Ojos del Cabriel, con sus singulares cascadas.

Fuente: ABC