viernes, mayo 29, 2015

EL TESORERO DE TUTMOSIS III , EL FARAÓN GUERRERO

PARA LOS AMIGOS DE LA HISTORIA, CREO QUE LES INTERESARÁ ESTE ARTÍCULO DEL DIARIO EL MUNDO Y DIVULGADO POR EL CLUB DE MUNDOSENIOR:

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Javier Trueba, especializado en documentales científicos, filma en el Templo de Karnak, en Luxor
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El fotógrafo José Latova, codirector del documental. PROYECTO DJEHUTY
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Arcos, flechas y una jarra de cerámica hallados en un pozo durante la campaña de 2015 JOSÉ LATOVA
El olvido era la verdadera muerte de los muertos. El rostro y el nombre eran las señas de identidad de los antiguos egipcios, que deseaban vivir eternamente. Las profusas inscripciones de la tumba de Djehuty, un funcionario real que ejerció como tesorero de la reina Hatshepsut hacia el año 1470 a. C, reflejan la obsesión de los miembros de la élite egipcia por ser recordados y evitar que el paso del tiempo borrara su existencia y sus logros.

Pero al igual que le ocurrió a Hatshepsut, el rostro y el nombre del escriba Djehuty fue destruido hace 3.500 años de su enterramiento, situado en la necrópolis de Dra Abu el-Naga de la antigua Tebas (actual Luxor). Desde hace 14 años un equipo de científicos españoles liderado por José Manuel Galán, investigador del CSIC, intenta sacarle del olvido excavando y rehabilitando su tumba.

Su trabajo ha quedado plasmado en el documental En busca de Djehuty. Entre momias, tumbas y jeroglíficos, "un viaje al pasado en busca de las aspiraciones, el saber y los triunfos de un hombre que fue condenado a no tener nombre, ni rostro. Un hombre condenado a no haber sido". La cinta, dirigida por Javier Trueba y José Latova, fue presentada el pasado jueves junto con los últimos hallazgos realizados durante la campaña de excavación de 2015, la número 14, que los miembros del Proyecto Djehuty llevaron a cabo entre el 13 de enero y el 21 de febrero.

La tumba del tesorero de Tutmosis III
Entre los hallazgos realizados durante la campaña de 2015, destaca el redescubrimiento de la tumba de un funcionario real llamado Djehuty-nefer, que fue el tesorero del gran faraón Tutmosis III. Las inscripciones con el nombre de este alto funcionario real, sucesor del escriba Djehuty, no dejan duda sobre la identidad del propietario, asegura Galán, investigador del Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo.

Y es que, según recuerda el arqueólogo madrileño, esta tumba ya había sido descubierta en 1829 por los egiptólogos Jean-François Champollion (1790-1832) e Ippolito Rosellini (1800-1843) pero, posteriormente, quedó enterrada, como tantas otras descubiertas durante las primeras expediciones europeas al país del Nilo.

Rosellini se llevó a Florencia partes de esta tumba, como la puerta, mientras que el Museo de El Cairo custodia una estatua de Djehuty-nefer. "No excavaron el interior de la tumba. Asumieron que estaba destruida y pasaron de largo. Conocemos su existencia por las piezas conservadas en esos museos y por el bloc de notas del propio Champollion", añade Galán, que planea excavar su interior en las próximas campañas.

"La fachada de la tumba de Djehuty-nefer está totalmente construida en adobe, algo que no es muy normal. Los adobes tratan de imitar lo que denominamos una fachada de palacio, con entrantes y salientes, una característica que viene de la época de la pirámide escalonada de Saqqara", resume. Tampoco resulta habitual el arco de medio punto de esta tumba: "Normalmente tienen un dintel horizontal", afirma.

Tutmosis III fue uno de los grandes protagonistas de la historia del Antiguo Egipto. Y eso que llegó al trono casi por casualidad. Su padre, el faraón Tutmosis II y su esposa, la reina Hatshepsut, no tuvieron hijos varones así que, pese a que su madre era una esposa secundaria, le tocó a él ser su sucesor. Coronado con cinco años, su infancia transcurrió siendo un niño faraón que creció bajo la regencia de Hatshepsut. A los 25 años comenzó su reinado en solitario, bajo el cual el imperio egipcio se extendió hasta lograr abarcar más territorio que nunca en su historia, llegando hasta Siria-Palestina y Nubia, donde alcanzó la cuarta catarata.

Aunque Tutmosis III ha pasado a la historia como el faraón guerrero, Galán subraya que, en realidad, "este rey fue más diplomático que militar. Logró que todas las ciudades de Siria-Palestina le pagaran tributo. Era un gran recaudador de impuestos", asegura.

Djehuty-nefer, propietario de la tumba que acaban de redescubrir, habría sido, por tanto, el encargado de administrar todas esas riquezas que llegaban al Antiguo Egipto vía impuestos, y que incluían todo tipo de materias primas y productos exóticos, sin olvidar el oro de Nubia.

Cerámica, arcos y flechas
Durante la última campaña han encontrado otras tumbas, aunque no han podido identificar a sus propietarios. Una de ellas, con abundante cerámica, fue expoliada y está fechada en torno al 1700 a.C. Por otro lado, en un pozo hallaron en muy buen estado de conservación dos arcos de 1,70 metros de longitud, con la cuerda anudada, con sus flechas completas, la punta de sílex, y una jarra de alabastro envuelta en una tela.

El documental del Proyecto Djehuty, financiado por la FECYT y TVE, que lo emitirá próximamente, fue rodado durante la campaña de excavación de 2014, aunque recoge imágenes de los 13 primeros años de andadura que permiten, en 55 minutos, resumir la evolución y los descubrimientos más destacados de esta misión arqueológica.

Así, abarca desde el nacimiento del proyecto, cuando Galán rastreaba desde su despacho madrileño tumbas egipcias pendientes de excavar, hasta la campaña de 2014 durante la que encontraron un ataúd antropomorfo, policromado e intacto que perteneció a un hombre llamado Neb (1.600 a.C).

Según confirma Galán, el ataúd de Neb será exhibido en el Museo de Luxor en cuanto concluyan los trámites para su traslado desde el Almacén del Servicio de Antigüedades de esa ciudad, donde acaba de ser restaurado por miembros de su equipo. Se unirá así a otros tesoros hallados por esta misión española, que ya se exhiben en las vitrinas de este museo, como el ataúd de Iqer o la tabla del aprendiz.

Cuando la excavación de 2014 estaba a punto de acabar, descubrieron una gran tumba subterránea de hace 4.000 años. Javier Trueba, que convivió con el equipo durante toda la campaña, filmó la primera incursión de Galán por el agujero que le condujo a esa gran tumba de la dinastía XI, un momento emocionante que recoge el documental. Esta tumba perteneció a un noble que vivió hacia el 2000 a.C y en ella encontraron restos humanos pertenecientes a un centenar de cuerpos (enterrados en época posterior, unos 400 años después) y gran cantidad de piezas de cerámica.

Durante la campaña de 2015, financiada por Unión Fenosa Gas y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, han topografiado con precisión esta tumba subterránea y la han fotografiado para hacer una reconstrucción en 3D. Hasta dentro de cinco o seis años, calcula, no podrán abordar los trabajos para acceder a la tumba desde su entrada original.

Fuente: El Mundo

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