viernes, junio 19, 2015

EL MEJOR RINCÓN DE ESPAÑA PARA 2015


Así son los 17 lugares de España que optan al Mejor Rincón 2015  
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Plaza Mayor de Graus, Huesca
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Monasterio de Nuestra Señora de Valvanera, La Rioja
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Barcena Mayor, Cantabria
Plaza Mayor de Graus, Huesca: Rodeada de soportales y nobles casas de alegres colores, tomó su forma actual en el siglo XVI y ha sido escenario de ferias y mercados, corridas e infinitas fiestas.

Villa Fortificada de Buitrago del Lozoya, Madrid: La única población madrileña que conserva completo su recinto fortificado: una muralla de más de 800 metros de longitud y nueve de altura que desde el siglo XII, si no antes, se erige imponente sobre una cerrada curva del río Lozoya. El adarve está perfectamente acondicionado para recorrer por arriba toda la muralla.

Minas de Riotinto, Huelva: Tartesios, fenicios, cartagineses, romanos, almohades, ingleses… Todos arrancaron sus tesoros a estas tierras coloradas, dejando un paisaje extraordinario, con cráteres de hasta 350 metros de profundidad, que no es que parezca Marte, es que nos sentiremos allí mismo. Por eso la Nasa y la Agencia Espacial Europea han venido aquí a hacer experimentos y probar equipos para futuras misiones al planeta rojo.

Monasterio de Nuestra Señora de Valvanera, La Rioja: Se nota que la Virgen de Valvanera es la patrona de La Rioja, porque tiene la mejor casa de la región: un santuario a 1.000 metros justos sobre el nivel del mar, en un valle verde a más no poder de la sierra de la Demanda, rodeado de montes (el Mori al norte, el Umbría al sur, el Cándalo al este y el Pancrudo a oeste), bosques y aguas mil (Valvanera, según los que saben, viene de Vallis Venaria: Valle de las Venas de Agua).

Bárcena Mayor, Cantabria: Declarado Conjunto Histórico-Artístico, este pueblo del valle de Cabuérniga pasa por ser el más antiguo de Cantabria, pero cuesta creerlo viéndolo tan acicalado, con las calles tan bien empedradas, las solanas (o balconadas de madera) llenas a reventar de hortensias, geranios y panojas, y sus anchos portalones, como nuevos después de siglos y siglos de cobijar bajo ellos los carros.

Monumento Natural los Barruecos, Cáceres: El Tiburón, el Caracol, la Seta, la Tortuga…, son algunas de las muchas moles graníticas, esculpidas artísticamente por el azar geológico, que salpican el paraje de Los Barruecos. Apenas se ven árboles. Sólo rocas y más rocas pero que impresionan y que parecen todavía más numerosas al reflejarse en el agua de las charcas.

El Charco Azul, Valencia: Chulilla es un pueblo de postal que se apiña como un blanco rebaño en la ladera del cerro del Castillo, junto al foso natural del río Turia, que discurre encañonado entre paredes de 160 metros de altura convertidas hoy en uno de los santuarios de la escalada deportiva en España, con más de 500 vías. Allí, al pie de los paredones, con sólo caminar media hora desde el pueblo, se descubre el Charco Azul, un remanso de aguas tersas que duplica como un espejo la belleza de este paisaje vertical de pura roca.

Ermita Rupestre de los Santos Justo y Pastor, Palencia: En España hay cientos de oratorios y ermitas acondicionados en cuevas, pero lo de Olleros de Pisuerga supera ampliamente el concepto: es toda una iglesia, consagrada a los santos Justo y Pastor, que fue excavada cuan grande es, con sus dos naves y sus bóvedas apuntadas, a fuerza de pico en el interior de un cerro de roca arenisca al lado mismo del pueblo. Más que una obra de arquitectura, la iglesia es una escultura.

Salto del Usero, Murcia: En el río Mula cae en una cascada de cuatro metros sobre una poza de dimensiones olímpicas a la que los vecinos llaman la vaera y en la que todos (o casi todos) han aprendido a nadar de niños. Para más lujo, esta piscina natural está parcialmente cubierta por una cúpula de travertino, que ha sido labrada durante milenios por la erosión remontante del río.

Monasterio de Santa María de Irantzu, Navarra: Escondido en el verde valle de Yerri, al pie de la sierra de Andía, está el monasterio de Santa María de Irantzu, una majestuosa abadía cisterciense erigida entre los siglos XII y XIV. Abandonado desde la Desamortización de 1835, el lugar fue reconstruido en 1942 y repoblado por monjes teatinos que habitan entre auténticas piedras vivas del monasterio, piedras con las que se puede conversar.

Bufones de Pría, Asturias: Los bufones, aparte de payasos de las antiguas cortes, son agujeros semejantes a chimeneas que se forman por la disolución de la roca caliza de los acantilados y que, al llenarse con un golpe de mar, resoplan como ballenas, empapando al que se arrima para diversión de quien lo contempla a prudente distancia. Un extenso campo de bufones y altos acantilados que en los días de fuerte marejada, con el mar enfurecido, ofrece un espectáculo tremendo, surtiendo aquí y allá chorros como géiseres de hasta 20 metros, cuyos bufidos se sienten a kilómetros de distancia.

Cala S’Alguer, Gerona: Cala S’Alguer es una foto de la Costa Brava de antes de que se inventaran el turismo y la propia fotografía: una instantánea del siglo XVI, cuando el pescador Pere Resador construyó, con permiso de los condes de Palamós, una caseta para guardar su barca y sus artes. Luego el maestro calafate Pere Sureda hizo lo mismo, y después otros más, hasta formar esta barriada perfectamente integrada con la pineda, la playa pedregosa y el mar. En 2004 Cala S’Alguer fue declarada Bien de Interés Cultural para evitar que esta foto cambie, para que siga siendo siempre un rincón de barcas varadas en la orilla y de casitas blancas.

Nacientes de Marcos y Cordero, La Palma: A La Palma le dicen la Isla Bonita, pero también, con no menos razón, la isla de los senderistas, porque está hecha que ni adrede para ellos, con su dramática orografía volcánica y sus más de mil kilómetros de sendas señalizadas. Entre todas ellas, destaca por lo bella, rara y divertida, la ruta de los Nacientes de Marcos y Cordero, en el municipio norteño de San Andrés y Sauces, que sigue el canal que recoge y conduce monte abajo el agua de estos copiosos manantiales, obligando al caminante a atravesar trece angostos túneles, uno de ellos de 400 metros.

Santa María de Zumarraga La Antigua, Guipúzcoa: Construida hace alrededor de siete siglos en la ladera meridional del monte Beloki, a dos kilómetros de Zumarraga, la ermita de La Antigua otea el valle del alto Urola y una buena porción de los Montes Vascos: desde el picudo Txindoki, hasta la afilada cresta del Amboto, pasando por el macizo de Aizkorri, donde tiene su santuario la patrona de Gipuzkoa, la Virgen de Arantzazu.

Castillo de Almansa, Albacete: Además de bonito, el de Almansa es un castillo bien plantado: se adapta tan perfectamente a la afilada cresta del cerro del Águila que, en vez de obra de hombres, parece una prolongación natural de la roca. Pero sí que fue obra de la mano del hombre, y de hombres bien grandes, además. En 1919, el alcalde de Almansa denunció su estado ruinoso y solicitó permiso para demolerlo, pero gracias a los informes realizados por las academias de Historia y de Bellas Artes, no sólo se salvó, sino que fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional.

Muiños do Folón e do Picón, Pontevedra: Lo habitual, en la mayor parte de España, era que hubiera uno o dos grandes molinos en cada pueblo, pero aquí, en Galicia, había casi tantos muíños como familias, muy chiquititos. Así, desde luego, se ahorraban colas y discusiones. El mejor ejemplo son los del Folón, 36 pequeñas aceñas de los siglos XVIII y XIX que se suceden una detrás de otra junto al arroyo del mismo nombre, como peldaños de una escalera de gigantes.

Torre des Verger, Mallorca: Yendo de Banyalbufar a Estellencs, se descubre sobre un acantilado, desafiante y vertiginosa, la torre des Verger. Data de 1579 y se construyó para alertar de los ataques de los piratas, como tantas otras atalayas que salpican la costa mallorquina.

Fuente: ABC