sábado, febrero 15, 2014

¿ Por qué el cerebro prefiere la lectura en papel ?

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La popularidad de las tabletas y los reproductores de libros electrónicos crece a la par que mejora su tecnología. Pero la lectura en papel sigue teniendo sus ventajas.

Durante los últimos veinte años, varios estudios han indicado que los textos impresos se comprenden y recuerdan mejor que los presentados en una pantalla. Los formatos digitales impiden que el lector explore el texto de manera intuitiva y se forme una imagen mental de su estructura.

En general, las pantallas fatigan cognitiva y físicamente más que el papel. Moverse por la pantalla reclama una atención constante por parte del usuario; además, la luz directa que proyectan los ordenadores y las tabletas puede cansar la vista y provocar dolor de cabeza.

Varias investigaciones preliminares sugieren que, debido a la distracción que provocan muchos dispositivos electrónicos, incluso los ‘nativos digitales’ recuerdan mejor una historia cuando la leen en papel. La mayor ventaja de este soporte tal vez resida en su simplicidad.

Uno de los vídeos de YouTube más provocadores y más difundidos de los últimos dos años comienza con una escena bastante prosaica: una niña de un año juega con un iPad, pasa sus dedos por la pantalla táctil y arrastra los iconos. Después, sin embargo, la vemos pellizcar, acariciar y golpear las páginas de revistas de papel, como si también estas fueran pantallas.

Para el padre de la niña, el vídeo (titulado A magazine is an iPad that does not work, “Una revista es un iPad que no funciona”) da testimonio de una transición generacional. En la descripción adjunta al vídeo, escribió: “Las revistas son hoy inútiles e imposibles de entender para los nativos digitales”, es decir, para aquellos que han comenzado a usar la tecnología digital desde su más tierna infancia, rodeados no solo por libros y revistas de papel, sino también por teléfonos inteligentes, Kindles y iPads.

Tanto si la niña esperaba que las revistas se comportasen como un iPad como si no, el vídeo lleva a plantearse una cuestión de calado que no solo afecta a los más jóvenes: ¿depende nuestra manera de leer del soporte que utilicemos?

Fuente: Investigacion y Ciencia