domingo, octubre 20, 2013

UNA PUERTA ABIERTA A LA CALIDAD DE VIDA..... ALGECIRAS

La Unidad del Linfedema de Algeciras, una puerta abierta a la calidad de vida

La consulta, ubicada en la Casa del Mar, tiene más de 800 pacientes El fisioterapeuta Jesús González previene y trata a las mujeres afectadas, tras haber sufrido cáncer de mama
M. E. S. algeciras | Actualizado 20.10.2013 - 01:00
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Imagen de Jesús González, fisioterapeuta encargado de la Unidad del Linfedema en Algeciras.
        
 
 
 
 
 
                                                  
Desde hace siete años y medio Algeciras cuenta con la Unidad del Linfedema, una iniciativa pionera en Andalucía gestionada desde Atención Primaria del Área de Gestión Sanitaria del Campo de Gibraltar (AGSCP). Desde que se puso en marcha este servicio, tan necesario como funcional, el fisioterapeuta Jesús González ha estado al frente atendiendo a más de 800 mujeres que han sufrido cáncer de mama.

El linfedema es una secuela, bien quirúrgica o de la radioterapia, que viene tras esta enfermedad que afecta principalmente a las mujeres y produce normalmente el hinchazón de un brazo, debido a que los ganglios de la axila o los extirpan o dejan de funcionar. En este caso gracias a la unidad específica en Algeciras se previene esta acumulación de líquidos o se trata, ya que deriva en muchos casos en un problema crónico.

A través del tratamiento que desarrolla González ha logrado una reducción de hasta 25 centímetros periféricos en un brazo, aunque se trata de casos que no se dan ya en el Campo de Gibraltar. Destaca a su vez que está zona está por debajo del umbral de las previsiones, que afecta al 25% de los casos según los datos estimados. De modo que aunque se traten a 800 mujeres el linfedema se da en menos de 200 de las registradas en la unidad.

El tratamiento en sí consiste en un tratamiento de drenaje linfático manual, después se pasa a la máquina de presoterapia multicompartimental neumática y finalmente se concluye con el vendaje de contención multicapas. Normalmente para que desaparezca el linfedema hacen falta una media de 15 sesiones, aunque al ser crónico requiere de un tratamiento continuado variable. Por otra parte están los ejercicios realizados, que son los habituales para la mayoría de las pacientes, consistentes en talleres terapéuticos específicos para prevenir el linfedema así como medidas higiénico posturales. González a su vez les recomienda determinadas tareas como puede estar en la postura del brazo al dormir, evitar hacerse heridas o evitar planchar.

La consulta está ubicada en la Casa del Mar, en la calle Muro, y el equipo lo forman además de González una rehabilitadora que atiende a los pacientes una vez al mes. La Dirección de Enfermería del AGSCG fue la que "luchó porque esto se creara porque veían que era una necesidad de la población", reconoce el fisioterapeuta.

Esta unidad ha dejado de ser desconocida entre las personas que han padecido Cáncer de Mama. El boca a boca ha sido la mejor publicidad, "saben que existimos aunque siempre se puede ser más conocido", explica González que con pudor agradece el grado de satisfacción de sus pacientes, que incluso en 2009 le dieron una placa y le brindaron un homenaje por su labor.

Este joven de Granada, de apenas 30 años, se vino hasta Algeciras hace ocho años y ha logrado alcanzar grandes metas. En 2011 la Unidad de Linfedema se alzó con el premio de la Agencia de Calidad y las encuestas de satisfacción de las usuarias muestran la importancia del trabajo que desarrolla y la necesidad. No sólo su trabajo se queda en la consulta de la Casa del Mar, González colabora con la Asociación Española del Cáncer en Algeciras, participa siempre que se le llama y lleva cinco años realizando ejercicios monotorizados con pacientes en la piscina municipal del pabellón.

"Me han enseñado a superar muchos problemas. La vida no es todo de color de rosa, aunque el lazo -símbolo de la enfermedad- sí lo sea. Ellas le han visto los colmillos al lobo y te dan el toquecito que te hace superarte más", reconoce el fisioterapeuta. A través de su consulta busca empatizar con las pacientes, ya que además del deterioro psicológico tienen una merma de la imagen, y una vez desaparece rápido la idea de la muerte -debido al alto índice de curación-, él trata de ayudar a que no se eternice el recuerdo del cáncer que se plasma en el linfedema.

En la unidad apenas hay bajas, por eso las cifras no suelen varias mucho. La atención de González viene tras el tratamiento oncológico. Muchas veces derivadas por facultativos o por colectivos sociales con cita previa. La edad media de las usuarias es de 50 años. A través de este trabajo no cesa en su empeño de mejorar la calidad de vida de sus pacientes e investiga trabajando, observando activamente.

La consulta de Jesús González está cargada del olor de un hogar. Los azulejos se alejan de la frialdad de una consulta al uso, las paredes amarillas y cargadas de fotos y recuerdos, algunos o la mayoría de las propias pacientes, tiene la camilla personalizada y un espacio para la terapia grupal. Reconoce que es muy feliz, "mi trabajo es ideal, porque ellas lo hacen ideal. He tenido una grandísima acogida en Algeciras".
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